Desde el 2004, el cine colombiano ha vivido sus mejores años

La oferta y calidad de las películas colombianas ha aumentado notablemente en los últimos nueve años, este fenómeno se ha dado gracias a la puesta en marcha de la Ley de Cine impulsada por el Ministerio de Cultura, el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico y la Dian. Los resultados han sido tan exitosos que se prevé que en los próximos años esta cifra siga creciendo.
 
El 2004 fue el año del resurgir del cine colombiano con el estreno de 7 exitosos largometrajes (El rey, María llena eres de gracia, Sumas y restas, La sombra del caminante, Colombianos Un Acto de Fe, Calibre 35 y Sin Amparo). Esta cifra no se presentaba hace más de una década por la falta de apoyo e inversión en el sector. A partir de ese momento y hasta la actualidad, la industria cinematográfica ha crecido a pasos agigantados, alrededor de 80 proyectos han sido beneficiados por la ley de cine lo que ha permitido recibir un monto total de COP 66.150.000.000 para promover e incentivar el talento nacional.
 
La ley se resume en tres mecanismos: primero, la creación del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico, en donde los actores del sector aportan una serie de cuotas que luego se reinvierten a través de convocatorias públicas y créditos. Como segunda medida se aprobó la titularización de proyectos cinematográficos, es decir, la venta de películas en etapas de desarrollo para ser adquiridas como títulos por compradores particulares. Y, por último, se especificó la entrega de beneficios tributarios a empresas o particulares (que declaren renta) que quieran invertir o donar dinero a
producciones nacionales.
 
Los beneficios tributarios consisten en que por cada donación o inversión en proyectos cinematográficos, los contribuyentes del impuesto de renta pueden hacer una deducción en su declaración del renta del año gravable en el cual hicieron sus aportes. Según Mónica Sarmiento, quien es la encargada de manejar este tema en el Ministerio de Cultura, la Ley ha ayudado al desarrollo y promoción del sector cinematográfico. Películas como El paseo, La cara oculta, Saluda al diablo de mi parte, Mamá tómate la sopa y 180 segundos se han visto favorecidos de esta iniciativa.
 

Mónica asegura que la Ley de cine encuentra más inversionistas que donantes en la mayoría de ocasiones porque “las empresas ven los proyectos como oportunidades de negocio y plataformas publicitarias”. En este sentido, la asesora hace referencia a los tres beneficios de los inversionistas: el primero es la imagen corporativa, en donde se puede incluir la ubicación de productos, servicios y nombres de las empresas en la película. En segundo lugar están los ingresos por explotación en salas de cine que establece la posibilidad de acceder a un porcentaje de la taquilla y, para finalizar, están los ingresos por explotación en otras ventanas, en donde el inversionista puede negociar la explotación de la película en otras ventanas como la televisión y el home video.

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